SOBRE EL PROYECTO 

Introduction to State of Disappearance project
sobre la desaparición
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El terror se hace presente en formas distintas. Nos parece a través de esos momentos explosivos e inesperados de la historia, pero a menudo más insidiosos, está ubicado en el tejido de la vida cotidiana. El terror, de hecho, no es el miedo a lo desconocido. Nace de la ansiedad y la vulnerabilidad, que surge de la negación y la violación de cosas que se dan por sentadas. Induce un clima de miedo, donde lo familiar y lo normal se convierten en la fuente de nuestras inseguridades. Tal terror no solo trata de producir ciudadanos temerosos. Produce un estado de conciencia, que vive en las mentes de aquellos que cuestionan.

La desaparición se encuentra en los extremos de la negación humana. Tal vez no haya mayor terror que desaparecer sin dejar rastro. ¿Qué es lo que en realidad queremos decir con el término desaparición? Sabemos que tanto individuos, como grupos enteros pueden ser removidos a la fuerza del planeta. Y sabemos también que hay vidas humanas que se vuelven tan ausentes de cualquier obligación universal que se les niega el derecho a una existencia digna. Pero, ¿deberíamos acaso replantearnos los términos de este compromiso? Cómo, por ejemplo, podríamos responder mejor a esa aterradora negación de lo humano, (la ausencia de la presencia) no solo de manera que supere la manipulación de una verdad y la negación a la justicia, sino también para plantear preguntas serias sobre el orden oculto de la violencia y la efectividad de su normalización.

Si bien la desaparición es indudablemente aterradora para sus víctimas y sus familias, es necesario volver a imaginar el término desaparición en un marco más íntimo y considerado, habría que dar cuenta del terror que pervive en las mentes de todos los que toca, no solo para centrar la atención en la ausencia de esos cuerpos, si no también para considerar cuestiones más amplias sobre los roles entre perpetradores, víctimas y testigos. Sólo entonces podríamos ser capaces de hacernos preguntas serias sobre qué papel tienen el arte y el pensamiento crítico cuando enfrentamos este problema devastador, que por definición, excede los límites del compromiso estético y filosófico, a causa precisamente de su ausencia y de su negación.